Arbitrio y arbitrario en el arbitraje

Arbitrio y arbitrario en el arbitraje

La RAE sobre arbitrario dice: “Sujeto a la libre voluntad o al capricho antes que a la ley o a la razón”. De arbitrio precisa: “Facultad que tiene el hombre de adoptar una resolución con preferencia a otra”. Decidir sin mayor justificación es arbitrario.

Carlos Castillo Rafael

Experto en arbitraje y conciliación

 
Decidir, por alguna razón, en cierto sentido, es arbitrio. El criterio de demarcación entre ambos es la motivación, tema que, aplicado al arbitraje, es una interesante cuestión con una rica tradición hermenéutica. Salvo dos excepciones, y según el art. 56 de la Ley de arbitraje, todo laudo deberá ser motivado. Incluso la norma incorporada por el D. Leg. Nº 1231 exige motivación si el laudo comprende a una parte no signataria.
La ausencia o inadecuada motivación del laudo no está contemplada como causal de anulación en el art. 63 de la ley de la materia. No obstante, basados en el art. 139 de la Constitución y en los precedentes del Tribunal Constitucional (‘María Julia’ y ‘Fernando Cantuarias’), las Salas Comerciales de la Corte Superior de Justicia de Lima consideran que la motivación del laudo es una garantía del debido proceso, impugnable vía el recurso de anulación.
Hay varias cuestiones aquí: una, es si se debe exigir al árbitro la mismamotivación requerida al juez. Sospecho que no.Aristóteles (en su Retórica, 1374b, 19) escribió: “…
consentir someter [la cuestión] más a un arbitraje que a un juicio; porque el árbitro mira la equidad, mientras que el juez la ley, y por esta razón se inventó el árbitro, a fin de que prevaleciese la equidad”. El arbitraje apela a una justicia que no sigue necesariamente el proceder judicial de interpretar y aplicar la norma jurídica al caso concreto.
El propio Estagirita hablaba de la dialéctica y la analítica como dos formas de motivar o argumentar válidamente.
El árbitro puede partir de premisas indiscutibles (aportadas por la ciencia) o de opiniones plausibles (admitidas por la comunidad de especialistas). La cuestión se hace más compleja si consideramos que nadie salvo el árbitro podría juzgar el rigor de su motivación si el art. 62 del D. Leg. Nº 1071 prohíbe, bajo responsabilidad, “calificar los criterios, motivaciones o interpretaciones dadas por el tribunal arbitral”.
Fuente: http://www.elperuano.com.pe
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