Jurisprudencia y rigidez laboral (Parte II)

Jurisprudencia y rigidez laboral (Parte II)

El Congreso Constituyente estableció en la Carta Fundamental de 1992 que la ley otorga al trabajador adecuada protección contra el despido arbitrario, posteriormente el propio Congreso, mediante una ley, dispuso que la adecuada protección consistía en el pago de una indemnización, o en la reposición únicamente en las situaciones de despido nulo.

Germán Serkovic G.

Abogado laboralista

Podría haber estipulado también un obligatorio plazo de preaviso antelado al despido o su sustitución por el correspondiente pago. Pese a lo expresado, el Tribunal Constitucional consideró que el enunciado legal no es todo lo protectorio que constitucionalmente debiera y declaró incompatible con el Texto Fundamental el segundo párrafo del artículo 34 de la Ley de Productividad y Competitividad Laboral.

Es así que la estabilidad laboral absoluta, impuesta durante la primera fase de la dictadura militar –sin que responda a un requerimiento o conquista laboral de movimiento sindical alguno, hay que decirlo– rige nuevamente en nuestro medio a tenor de la jurisprudencia constitucional.

Desde los claustros universitarios, algunos consideran que la reposición es la natural consecuencia de un despido arbitrario, y si el empleador quisiera evitarla, tiene expedita la vía de la negociación.

Tales posiciones expresan lo ya conocido, la profunda divergencia entre la teoría pura y la realidad de las relaciones laborales, fractura que se agrava en un medio donde la informalidad en el mercado de trabajo es una sobrecogedora constante.

Se argumenta que sin el derecho a la reincorporación, se hace precario el trabajo.

La integridad de las relaciones laborales anteriores a la década de 1970 estaría marcada por la precariedad, de ser este un razonamiento válido.

El pago de la indemnización como “única reparación por el daño sufrido” a consecuencia del despido, ha sido objeto –también– de preocupantes pronunciamientos judiciales.

Es intención de la ley que el despido tenga un costo previsible, un sueldo y medio por año laborado con el tope de doce remuneraciones.

 

FUENTE : http://www.elperuano.pe/noticia-jurisprudencia-y-rigidez-laboral-parte-ii-58907.aspx

Comentarios de Facebook

Share This Post

Post Comment